Y esas promesas rotas, en el fondo, cada palabra se pierde en el eco, entonces estas finalmente mueren, puedo verlo...

domingo, 8 de agosto de 2010

Hacia frío, los vidrios de la pieza estaban empañados con un “te amo” deletreado en la frialdad de la humedad. No pude dormir mucho, pero pude encontrar una paz que fue mucho más fuerte que haber dormido. Sonaría mal que termine este párrafo diciendo que esto lo soñé hace unos días sin realmente contar como son las cosas.
Todo era muy confuso, el tener miedo a no equivocarme OTRA VEZ. No se si fue el habiente del lugar o esos abrazos dormido pero tan ciertos que pudieron y rompieron en mi confianza y me obligaron a hacer lo que hice. Pero no me arrepiento. Nada tan tentador como el rostro de una mujer dormida.
Entiendo que no quieras confundirme, que me ves solo como un amigo… pero yo se lo que siento y a pesar de saber que no es correspondido, no puedo evitarlo.
Este hechizo de magia blanca me condena a esperarte hasta escuchar tu respuesta final y por mas que todo salga mal, se que nada va a cambiar dentro de mi…
M. Shinoda