
Adiós gran amigo, juntos hicimos llevadero nuestro aburrimiento...fue bueno mientras duró.
Jamas me voy a olvidar de esta foto, cagado de calor tirado en el vidrio y casi como sonriendo. Ya no vas a sufrir por el calor de mi cuarto, ni tampoco a quejarte por el sonido de la música alta, sino a descansar en paz.
Hoy te regalo la libertad absoluta para que puedas correr y andar por donde gustes. La vida no me deja otra opción que abrirte las puertas y dejarte ir. Te quiero henry, Maty.