Bueno aver, es muy temprano, no tengo sueño, no hay nadie con quien hablar... así que no tengo mejor idea que ponerme a retomar un poquito las riendas de mi cabeza (el proceso nocturno casi monótono que realizo con la almohada todas las noches).
Ayer saliste con alguien a la noche, y volviste un tanto mareado.
Extrañamente ella no se sintió ni incomoda ni asustada ante la paranoica y estrellada noche... (?)
Igual, voy a ser sincero cuando les diga que yo ya estaba esperando esa situación incomoda en que salga algún tema que me haga calentar la silla mas de costumbre. Dicho y hecho, empezó hablar del novio... yo me callé la boca y dejé que tal quinceañera con mamadera en la boca tomara las riendas de la conversación. Después de un largo rato, surgieron los recuerdos del "aquella vez" que planeábamos utópicos escapes al centro y ahí la conversación aflojó la tensión que venia adquiriendo desde hace varios minutos.
Excluyendo la situación anterior, la noche se mantuvo estable e incluso puedo decir que la pase bien.
Otra cosa que me llama la atención es que estuve tranquilo y bastante controlado durante todo el día, no surgió ningún pensamiento pelotudo (perdonen la expresión) ni nada de cosas raras.
Entiendo que tal vez ustedes lectores no entiendan por completo algunas cosas de arriba, pero en fin "quien te susurra" es mi propia conciencia, y cuando habla ella... es para complicaciones y textos difíciles de descifrar. (Producto del aburrimiento).